14 Feb La contadora de historias

Hay personas que saben imaginar historias y otras que saben vivirlas. Y hay unas terceras que hacen las dos cosas.

Ana nació una tarde de otoño, con los ojos cerrados, porque justo se estaba imaginando una historia fantástica. Y le fastidió un poco que la interrumpieran, por eso se puso a llorar.

Cuando se hizo mayor, se iba a la cama más temprano de lo habitual para seguir recreándose en sus propias fantasías y así podía pasarse horas y horas.

Ella pensaba que quizá los humanos vivíamos en una especie de inmenso cuento que habían imaginado otros seres fuera de este universo, y que éramos reales porque nos habían creado con su pensamiento.

Pero esto no se lo decía a nadie, ya que sabía que la llamarían chica extravagante y un poco loca, así que se guardaba muy mucho de comentar sus fantasías.

El día que cumplió 20 años, se despertó más temprano y se fue a su sofá favorito a pensar en un cuento que venía rondándole desde el día anterior.

Era sobre un pájaro mágico cuyo canto emitía unas notas que alimentaban la luz que emana de nuestro interior.

Se dijo a si misma que era muy raro que estuviera imaginándose una historia así, cuando un pequeño pajarito azul grisáceo entro por la ventana, que además estaba cerrada, porque acababa de llover fuera… Era tan pequeño que Ana al principio ni siquiera lo vio, tuvo que escucharle cantar para darse cuenta de su presencia.

Su sonido era melodioso y dulce, un trino que hablaba de Amor. Ana comenzó a llorar de emoción y sintió como si una gran piedra hubiera desaparecido de su cuerpo, casi podía volar, como aquel ser que le había acompañado por unos instantes.

Entendió muchas cosas, las entendió porque las sintió, y las sintió porque la música le había abierto una puerta que se había mantenido cerrada muchísimo tiempo.

En realidad las historias que creía imaginar eran parte de ella misma y pertenecían a su realidad, no eran mundos separados, sino que formaban un solo universo, el suyo, profundamente rico y ella tenía el poder de crearlo.

2 Comentarios
  • Ramon Hidalgo
    Publicado a las 18:59h, 14 febrero Responder

    Caramba Irene …yo sigo tu trabajo fotográfico porque me gusta lo que transmites con tus fotos…pero estas historias que nos cuentas en tu blog me hacen pensar que tu faceta de transmitir sentimientos con un papel y un lápiz no es menor que cuando fijas el objetivo de tu cámara..
    Remanso para el espíritu son tus fotos y tus escritos…
    Seguiré viéndote y leyéndote .

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